Muchas son las paradojas

Muchas son las paradojas que habitan mi cabeza y mis días. Pierdo el equilibrio, y temo caerme. Quiero, y le pongo verdadero empeño, pero me levanto convertido en amasijo de hierro. De mi ser católico recojo la frase de San Pablo a los corintios "este tesoro lo llevamos en vasijas de barro". Pero mi alma de drag queen se siente como una magdalena penitente, subida a lo más alto de la plataforma, sin saber usar tacones. ¡Pobre bailarina! Paradójico, grandilocuente, tremendista, y por supuesto inestable. Pero prefiero ser así, y continuar buscando.

Sobreviví durante una temporada de mi vida vendiendo

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Inestable

Hace poco he descubierto que la Fundación para la que presto mis servicios como educador nace del capital de numerarios del Opus Dei. Ante semejante descubrimiento he entendido que se amoneste a un compañero por no dar el perfil de masculinidad que la empresa busca (y yo pensando que éramos educadores de discapacitados y no participantes del concurso de machos de Madrid...). Siempre me ha dado repelús lo del Opus, un mal rollo tremendo me nace dentro, y una mala sombra creciente me germina.

Yo que he corrido delante de la policía en alguna que otra manifestación, que he intentado

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